ESCUADRÓN SUPREMO
Algunas veces los lectores afrontamos algunos comics desde una perspectiva errónea. La supuesta calidad en el guionista o dibujante de marras nos lleva a pensar que algunas de sus obras van a inventar la rueda o cambiar la visión de un género con muchos tiros pegados como es el de los superhéroes.
Quizás eso me haya pasado con este “Escuadrón Supremo”. Después de tres tomos donde DC y Marvel se encuentran en el Universo MAX (o lo que es lo mismo, un revisitación más de los iconos DC por parte de la competencia), ahora llega la hora de contar las aventuras de estos personajes nacidos de la mente plagiadora de JMS, Hyperión, Halcón Nocturno, Zarda, y más superseres que se unen en esta nueva encarnación de la JLA.
Aquí nadie es bueno ni nadie es malo, sino peor. La candidez de los héroes de antaño desaparece para mostrar a los metas del presente. Incursiones en paises para derrocar a tiranos, matanzas, nulo sentido de la ética, escaso valor por la vida de los demás… Innovación a tra
vés de una deconstrucción de todo lo que supone ser un superhéroe. Sólo Borrón, el Flah negro de la historia, se plantea el dilema de la bondad o maldad del Escuadrón. Sólo él, porque los demás están por encima del bien y del mal, a los servicios de la Roma del presente.
Un comic que te hace pensar más allá de los excelentes dibujos de Gary Frank y los, como no, entretenidos números de este tomo. Esto no son los superhéroes de toda la vida. Añoro aquellos tiempos en los que los héroes no sólo tenían poderes sino que los usaban para hacer lo correcto. Noñería que se ve anulada por esta nueva hornada de metahumanos. Divierten, sí. Pero para masacres indiscriminadas, ya tengo a mi amigo Frank Castle.
The Authority
autoridad.
(Del lat. auctorĭtas, -ātis).
1. f. Poder que gobierna o ejerce el mando, de hecho o de derecho.
2. f. Potestad, facultad, legitimidad.
3. f. Prestigio y crédito que se reconoce a una persona o institución por su legitimidad o por su calidad y competencia en alguna materia.
4. f. Persona que ejerce o posee cualquier clase de autoridad.
5. f. Solemnidad, aparato.
6. f. Texto, expresión o conjunto de expresiones de un libro o escrito, que se citan o alegan en apoyo de lo que se dice.
Después de este inciso filológico. Tengo el honor de reseñar el volumen 1 de “The Authority”, el tochaco de Norma, los 12 números que cuentan las primeras aventuras del grupo guionizadas por Warren Ellis y dibujada por un Bryan Hitch molón, molón y con un aire a lo Alan Davis que no le queda nada mal.
Authority es un hijo de un época donde los superhéroes estaban anquilosados. No existían ni los Ultimates, ni Nextwave y todo se fraguaba a base de mallitas, historias de toda la vida y buenas intenciones. Authority se plantea como un entretenimiento de magnitudes épicas y un aire fresco y de múltiples lecturas. Plagada de referencias a personajes y situaciones de Universos DCeros y marvelitas, el jugo de esta serie son los personajes extremos de verbo ágil y las amenazas globales y cómo son solventadas por el grupo en cuestión.
Apollo y Midnighter, o Supes y Batman pero en plan gay: Dos personajes que se mueven más allá de sus referentes más icónicos gracias a Ellis que les da personalidad y características propias.
Jenny Sparks: Lo malo y lo bueno del Siglo XX. Una fumadora empedernida con mucha mala leche.
Jack Hawksmoor: Quizás el héroe más bizarro. Un tipo con neumáticos en la planta de los pies y con el poder de ¿ciudades? Una frikada, vaya.
Ingeniera: Si el extremis es la evolución de Iron Man, ella lleva ya la versión 2.0.
Swift: un chica con alas. Y punto.
El Doctor: Personaje que hay que meter para darle el toque psicotrópico a una serie con vocación polémica.
El transporte: Una nave viva que viaja a través de los sueños de los telépatas. Toma ya, niños.
Las historias (que es lo importante) no dejan de ser un espectáculo muy bien contado, muy entretenido y plagado de escenas dignas de una peli blockbuster. Malos, malosos y parásitos que intentan reconquistar la Tierra. Un puntazo que te deja con las carnes abiertas. A toro pasado pierde algo de impacto su planteamiento. Pero ocho años después de su salida al mercado sigue siendo un ejemplo de aventuras de superhéroes.
Del mensaje ideológico que intenta plasmar, pues me ha resultado fallido, maniqueo y que sobraba. La institución de superhéroes como elementos de poderío máximo podría haberse explicado mejor, y se queda en un quiero y no puedo, ahogado ante tanta explosión y frases molonas.
por TERNIN